El Plan de la Mariposa, con disco nuevo y “streaming” en puerta: “Tocar es un momento de mucha catarsis”

Sebastián Andersen, cantante de El Plan de la Mariposa, no duda en manifestar que, como casi cualquier otro músico en tiempos de pandemia, su situación es similar a la de alguien que se ha quedado sin trabajo.

Sin embargo, y en medio de días donde algunas luces de esperanza comienzan a alumbrar al gremio artístico, esa sentencia no esconde una realidad paralela. La banda que comparte Andersen con cuatro hermanos más y otros dos compañeros de ruta se ha mostrado inquieta durante los meses de aislamiento, al punto de que acaba de estrenar su quinto disco luego de haber experimentado con diferentes formatos durante la cuarentena.

“Es un disco que queremos mucho. Hicimos toda la producción artística nosotros. Es un disco que es muy de las entrañas del Plan, que tiene que ver con un estado que fuimos buscando y construyendo a partir de una selección de un grupo grande de canciones que habíamos compuesto entre finales de 2017 y 2019”, contextualiza Andersen, que destaca de entrada el nivel de orgullo que maneja el septeto respecto a Estado de enlace.

“Para nosotros es el disco que mejor suena. Lo grabamos con Facundo Rodríguez (Divididos, David Lebón, Escalandrum), que es un capo, y sentimos que logró captar mejor la esencia de la banda”, define el cantante. Y explica: “Tiene un sonido más vivo, más orgánico. Nosotros somos esencialmente una banda de vivo: para conocer a El Plan lo mejor que puede hacer cualquiera es ir a un show, más allá de ver los videos o escuchar las canciones. Eso sentimos que quedó en el disco, está esa presión sonora plasmada”.

Conexión

Estado de enlace es, en efecto, una placa que condensa buena parte de la historia vivida por el grupo oriundo de Necochea, que se logró establecer como un proyecto que está más allá de las modas y las olas, y que se permite trabajar de manera integral (y autogestiva) cada proceso artístico que forma parte del universo de El Plan de la Mariposa.

“Estamos contentos porque ha sido todo un proceso muy paso a paso nuestro camino por la música. Empezamos sin saber tocar casi”, admite Andersen. “Los discos son momentos de mucho aprendizaje, y en este disco sentimos que por lo menos logramos lo que nos imaginábamos”, agrega sobre este conjunto de canciones que propone el grupo.

“Este nuevo álbum lo compusimos con la intención de musicalizar la vida de las personas que se levantan con ganas de cambiar la realidad, de generar un entorno más empático, solidario, inclusivo, constructivo y armónico”, explica la gacetilla del lanzamiento del disco, que amplía aún más el espíritu del primer material publicado por el la banda durante 2020, Demos en aislamiento.

En rigor, se trata de doce canciones compuestas entre el 19 y el 31 de marzo, durante la primera cuarentena decretada por el Gobierno nacional. La particularidad del proyecto, que implicó componer y grabar una pieza musical por día, tiene que ver con que se realizó a través de un ida y vuelta con los seguidores del septeto vía redes sociales.

“Fue un experimento al que nos expusimos y estuvo súper interesante la repercusión que tuvo y el lugar a dónde nos llevó”, explica el vocalista sobre el ejercicio ideado para sostener un vínculo con la comunidad de seguidores que tiene la banda. “Fue un ida y vuelta de contención que creemos que fue súper rico y súper importante para nuestras vidas en medio de esa incertidumbre”.

“No lo pensamos demasiado, queríamos tratar de registrar eso inédito que estaba pasando en un viaje musical, captar toda esa energía, esos pensamientos, esas emociones y sensaciones en canciones. Y ahí se nos ocurrió lo de tratar de componer las letras junto con el público, entonces hacíamos transmisiones en vivo con algún tópico o concepto y en base a eso las personas nos iban mandando textos. La letra la armábamos en ese mismo momento, todo era medio en vivo. Fue una experiencia súper intensa”, resume Andersen.

No es casual que “intensidad” sea, precisamente, un sustantivo que podría utilizarse para dar cuenta del vínculo entre músicos y público que proponía cualquier concierto de El Plan de la Mariposa antes de la llegada de la pandemia. La presentación en vivo de Estado de enlace, que se realizará en un concierto por streaming este próximo sábado, tendrá que paliar esa falta de contacto y fervor humanos.

-¿Cómo se sostiene la comunión con el público a través de una pantalla?

-Cada vez que tocamos es un momento de mucha catarsis, de sacar todo para afuera. Lo extrañamos mucho porque en los últimos años hemos tocado casi todos los fines de semana. Es una energía a la que nos hemos hecho un poco adictos, esa adrenalina, ese compartir un viaje. Esa vorágine de las giras la disfrutamos mucho, es nuestra forma de vida. Hasta que podamos volver a eso queda el streaming como posibilidad. Y con el que viene ahora estoy muy entusiasmado porque se van a ver cuadros, esculturas, mucho arte. Nosotros vamos a estar tocando en círculo y las cámaras serían las personas que nos van a poder observar entrando en un trance de música. Creemos que es una propuesta diferente a los streaming que hemos estado viendo. Ya hicimos uno en el formato más común, estuvo bueno y sentimos mucho la energía que nos llegaba de la gente. Ahí sacamos algunas conclusiones para una próxima vez. Ahora tendremos una puesta mucho más profunda, mística, intimista.

-¿Dónde lo van a registrar?

-Lo vamos a hacer en una casa, no es un espacio que se usa habitualmente para tocar. Es una casa grande en la que un artista plástico tiene un montón de obras ahí. También aportamos algunas nosotros con mi hermano Santiago (violinista y encargado del arte de los discos de la banda). Es como una especie de… yo le digo “el templo de la creación”, por decirle un nombre mágico (risas). En el último tiempo hemos estado muy concentrados en esta presentación. Hemos volcado toda la energía ahí, estamos ensayando muchísimo y trabajando para que quede un registro de El Plan tocando, que se nos vea bien y que la técnica de audio sea de primera calidad.

 

El septeto oriundo de Necochea en su estado natural: el vivo (Gentileza prensa / Santiago Ropero).
Andrés Nör y Julián Ropero junto a los hermanos Sebastián, Camila, Valentín, Máximo y Santiago Andersen: El Plan de la Mariposa (Gentileza prensa / Inti Patron).
El septeto oriundo de Necochea en su estado natural: el vivo (Gentileza prensa / Santiago Ropero).

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