Paula Maffía: “Tocar en vivo es la droga más poderosa”

Paula Maffía atiende el teléfono, habla de algunas cuestiones operativas de la nota y a los dos minutos ya está dibujando frases con palabras que la mayoría de los mortales no usan. Se declara una “enferma de las palabras” y se nota. Las modifica, las reinventa, las destrata y las abraza en cada declaración.

20 años de actividad y exploración artística le dieron la cintura necesaria como para hacer con ellas lo que quiera (o quizás, lo que ellas quieran).

Esta compositora llega a Córdoba para formar parte del primer show del festival GRL PWR no sólo de este año que comienza, sino de toda la era pandémica. Esa misma noche intentará junto con Sol Pereyra que la magia y las cuestiones operativas les permitan unir en algún punto sus dos sets.

“Ya compartí un montón de fechas con ella y es una artista que admiro y quiero mucho, no vamos a dejar pasar la oportunidad de hacer algo juntas”, dice Maffía.

Por placer

Pero antes de hablar de su recital en Córdoba, Paula analiza sus últimas creaciones a la luz de todo lo que le tocó vivir el año anterior. En la búsqueda de cristalizar sus deseos, en noviembre presentó Placer, una pieza audiovisual híbrido de concierto y película con la idea de salirse del esquema estático del streaming.

“Quería ir más allá de los streamings y de las traslaciones torpes de lo vivo a lo virtual a lo que estamos asistiendo. Tenía ganas de volver a generar algo que me pusiera en contacto con mi público porque siento que allí, en ese punto de encuentro, radica el acontecimiento artístico”, asegura, y ejemplifica diciendo: “Yo me acerco a mitad de camino y el público se acerca la otra mitad; ahí en el medio ocurre el hecho artístico”.

Para definir a Placer usa palabras como “pequeño capricho” o “esbozo creativo” y asegura que buscar en un nuevo panorama nuevas alternativas es parte del mismo juego y era la forma más honesta de mostrarse.

La pregunta sobre qué encontró en esa exploración intensiva tras el parate de la maquinaria cultural, Maffía responde con paciencia y con transparencia.

“Pude habitar la soledad no desde un lugar triste, pero tampoco desde un lugar elogioso, simplemente estuve aconteciendo esta realidad. Tratar de encontrar el diálogo con otros, pero en una misma; llenar el espacio tan grande una sola, toda la exploración, pero también el anodadamiento creativo que me generó todo esto”, dice.

Y agrega: “Pensé ‘bueno, no puedo seguir creando como venía creando porque está todo detenido, ahora entonces puedo crear ilimitadamente’. Pero surgieron otras preguntas: ¿dónde empiezo?, ¿qué hago?, ¿qué quiero decir en un futuro?, ¿hay un futuro?, ¿seguiré siendo artista?, ¿seguiré viviendo de esto? Todas preguntas que movieron los cimientos de 20 años de creación y convivencia con lo artístico.

Las preguntas estuvieron atravesadas por las condiciones materiales en las que el ecosistema cultural estuvo inmerso en estos meses difíciles. Maffía es muy crítica del establishment, prefiere la independencia que dan los márgenes.

“Siendo artista soy parte de un bioma más grande de la cultura y conozco personas que se dedican a lo técnico o a la producción que no tienen un aliento creativo como el que puedo tener yo. Ser colega de esas personas y ver que están remándola sobre arenas movedizas me pone muy triste. Hasta qué punto puedo ser yo feliz si pertenezco a un ecosistema más grande que la está pasando muy mal”, se pregunta, y remata: “Estamos en emergencia cultural, y cuando haya un rebrote lo primero que van a cerrar son los espacios culturales, no los shoppings”.

En su show en Córdoba, la cantante podrá presentar temas de su último disco, llamado Polvo, editado en 2019, y la fecha en Club Paraguay es una de las primeras que tiene la compositora luego de varios meses.

Sin embargo, el 29 de diciembre Paula fue parte de un acontecimiento histórico: tocó, como lo hizo siempre, para acompañar la vigilia por la legalización del aborto frente al Congreso Nacional.

Asegura que ese momento será doblemente inolvidable para ella: “Fue algo breve, pero fue una locura. Reconfirmé que tocar en vivo es la droga más poderosa, reconfirmé esa sensación que vengo teniendo desde los 17, cuando me subí por primera vez a un escenario. Fue tremendo, se me doblaban las rodillas como si nunca en mi vida hubiera tocado”.

Puro verso

A pocas semanas de la edición de su primer libro, que tiene previsto ver la luz en marzo, cabe preguntarle qué hay de potente en nombrar a sus obras con una sola palabra (Polvo, Placer y ahora su poemario llamado Verso).

“Menos es más. Condensar todo en una palabra me parece divertidísimo porque a partir de una palabra ya tenés un campo de acción y de referencias muy grandes que a su vez llevan a otras referencias y con eso podés cubrirlo todo. Podés llegar a todos los conceptos que se te ocurran. Están todos a un grado de separación del otro”, dice.

Define a Verso como “un título humoroso” que tiene dos formas de leerse: desde lo lírico y desde lo que significa que alguien “haga al verso”, algo que define como “típicamente porteño”.

El libro, editado por Planeta, es una recopilación de frases, pensamientos, poemas y cosas que fue acumulando a través de los años.

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