Nonpalidece en GAP: así se vive un recital en pandemia en Mar del Plata

Néstor Ramljak dice que la banda está desempolvándose, que es casi como la primera vez, que se siente bien volver. Pasados ocho meses, la música en vivo de a poco comenzó a volverse una realidad en la continuidad de la pandemia del coronavirus y en ese plan llegó este sábado Nonpalidece -junto a C4- a Mar del Plata.

La noche de reggae está atravesada en GAP -ese mismo que tantas veces supo estar lleno- por protocolos que tienen que respetarse, con un ingreso controlado y a cargo de acomodadores y con todo el público sentado, separado, en burbujas y conteniendo las ganas de saltar y bailar.

GAP funciona a menos del 30% de su capacidad y bajo el protocolo acordado a nivel nacional en noviembre pasado para el teatro y la música en vivo. Lo que hasta marzo era una multitud parada y amontonada en GAP hoy son “burbujas sociales”, con sillas, divididas con sogas y a dos metros de distancia cada una. Las gradas de los costados y del fondo tienen “pulmones” cerrados también con sogas para evitar la acumulación de personas.

El ingreso es absolutamente distinto. Es lento porque los acomodadores son los encargados de llevar a cada uno de los espectadores a su ubicación. Esos espectadores están identificados porque dejaron sus datos al comprar las entradas.

El personal de seguridad tiene una nueva función, controlar que las sillas y los asientos sigan ocupados durante todo el show, que las burbujas no se desarmen, que nadie se pare a intentar saltar y bailar a pesar del poder que trasmite la música que baja de escenario.

Los mensajes que salen de los parlantes entre el paso de banda y banda por el escenario y en las pantallas recuerda que el mundo sigue atravesando una pandemia y advierten que, de no cumplirse las medidas que le son explicadas a cada espectador al entrar, el show puede suspenderse. “Disfrutemos de esta noche, pero cuidándonos entre todos”, dice el mensaje.

Y si de algo sabe Néstor y Nonpalidece es de disfrutar arriba de un escenario y de hacer disfrutar a los demás que están abajo, ahora todos sentados. Para la banda, como para todas las que de a poco se van subiendo a los escenarios de Mar del Plata y de distintos puntos del país, es un volver a reencontrarse con su realidad, con su pasión, con su vida.

“Muchas sensaciones se vuelven a vivir, es casi como la primera vez“, dice Néstor tras los primeros temas que fueron desde Mi Fortaleza, Feed Me, Chalice y una de las nuevas: Slogan, lanzada durante el 2020, en plena pandemia, al igual que Vuela Alto, que también se escucha en la noche de GAP.

“Se siente bien volver”, insiste Néstor antes de una seguidilla con la fuerza de los clásicos que hacen a los 25 años de Nonpalidece: Tu presencia, Reggae en el universo, Love song y En el aire. Y tras remarcar que “el reggae hace bien y es necesario” la banda cierra con las poderosas Dangerman, Para donde corrés, Dame luz y  La flor con un tramo de One love, en el día en que Bob Marley hubiera cumplido 76 años.

Tras la hora y media de show, llega el turno del “tío Luis”, según define Néstor antes de dejar el escenario. Y así aparece Luis Alfa con C4 para estampar su reggae combativo en GAP con temas como Cambiala, La unión verdadera y El león.

Con protocolos y medidas en permanente observación y análisis, la música en vivo ya hace algunas semanas se volvió a convertir en una realidad en Mar del Plata, atravesada por la nueva realidad que impone la pandemia.

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