Fernando Samalea sale de gira en su moto de alta cilindrada para dar “charlas informales”

A fines de marzo, Fernando Samalea afrontará una gira mágica aunque sin misterios. 

Más específicamente, el baterista y escritor se montará a su moto de alta cilindrada (una BMW 650 a la que llama “La Idílica») para recorrer varias provincias argentinas, aunque no para tocar sino para charlar. 

“A fines de marzo y principios de abril realizaré una breve gira de charlas informarles por las ciudades de Armstrong, San Miguel de Tucumán, Tafí Del Valle, Córdoba, Alta Gracia, Mendoza y San Luis”, detalla el músico, uno de los más requeridos y aventureros del rock argentino. 

«Sama», a bordo de «La Idílica», posando frente al Museo del Che, en Alta Gracia. (Gentileza FS)

“Serán encuentros con entrada gratuita y ad honorem de mi parte. Bienvenidos los músicos, no-músicos, amantes de la música, aventureros y aventureras, seres de diversas profesiones, no profesiones, géneros o edad… Conversaremos a lo criollo, en ronda o como sea posible, sin micrófono ni escritorio, ¡ni mucho menos aire a conferencia! La finalidad es simplemente compartir un buen rato entre quienes deseen acercarse”, precisa el exmiembro de Fricción y ladero incondicional de Charly García.

Para Córdoba, Samalea tiene un anhelo muy concreto: “La idea es organizar una charla simbólica en el Café Sorocabana y otra en el Museo Guevara en Villa Nydia, Alta Gracia, así como algunas jams por la provincia junto a la guitarrista Any Riwer y músicos locales a confirmar”.

Así las cosas, Fernando Samalea volverá a Córdoba a un tiempo de completar su trilogía de memorias como músico amplío y predispuesto. 

Efectivamente, con la publicación de Nunca es demasiado (2019) meses antes del estallido pandémico, cerró su trilogía de memorias iniciada con Qué es un Long Play: Una larga vida en el rock (2015) y continuada con Mientras otros duermen: Una larga vigilia en el rock (2017). 

Al igual que sus precedentes, se trata de un volumen jugoso en historias y anécdotas sobre la trastienda del rock argentino, que lo tiene a este baterista y bandoneonista como testigo perfecto y socio noble tanto de los grandes (Charly García, Illya Kuryaki & The Valderramas y Gustavo Cerati) como de artistas en ascenso (el dúo cordobés Hipnótica y Mariana Fages). 

Nunca es demasiado contiene más de 500 páginas, 32 especiales para fotografías y un capítulo esencial sobre una presentación histórica de Charly García en Cosquín Rock.  

Si bien Samalea escribe sobre su vida, sus aproximaciones a los grandes eventos rockeros del último tiempo, sean discos, conciertos o situaciones cotidianas vividas por almas geniales, constituyen un archivo valioso de una época, a todas luces, irrepetible. 

“El juego de la mente es misterioso y se sabe que todo queda en algún rincón. El método fue simple: regresé a lugares del pasado para desbloquear sensaciones perdidas y, dentro de lo posible, redacté allí mismo, in situ”, dice Samalea al ser consultado sobre si recurrió a diarios íntimos o documentación preexistente.

“Entre los tres volúmenes, pude darme el gusto de recrear aventuras e historias vividas durante más de medio siglo. Tecleando, fue como presenciar una obra de teatro imaginaria protagonizada por los seres que crucé en el caminito. Les puse voz nuevamente, ahondando en miles de detalles e intentando exponer códigos, estéticas y tecnologías musicales de cada momento, así como la forma de hablar, modismos o sueños y anhelos propios o ajenos. El mundo del rock que me tocó, digamos, desde mi óptica, incluyendo unos cuantos ‘flashbacks’ de mis épocas de público”, cerró.

Próximamente, más precisiones sobre su gira de “charlas informales”.  

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Samalea en Alta Gracia, junto a un modelo idéntico a «La Poderosa», la moto con la que el «Che» recorrió el continente. (Gentileza FS)

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